Hay muchos que dudan,
Encerrados en su vanidad.
Para ellos él es solo un mito;
Una fábula, y nada más.
Pero aquel que busca
En espiritu y en verdad,
En su alma descubre el manuscrito
Que lo alumbra, y le otorga la paz
De aquel que con su sangre vierte
El poder que derrota la muerte.
El amor permanece;
El amor no perece
Cuando el mal se engrandece.
Aunque muera, promete volver.
El amor siempre triunfa:
Es la luz en la catacumba;
Es victoria sobre la tumba;
Resucita con gloria y poder.
No es un sistema de ritos;
No es una mera religión;
No es un yugo de leyes y delitos;
No es una tiránica condenación.
El amor es el nombre bendito
Del que a todos les ofrece redención;
Es la voz que te dice, "Te invito
A mi reino, a una vida mejor";
Es aquel que con su sangre vierte
El poder que derrota la muerte.
El amor permanece;
El amor no perece;
Donde hay fe alborece.
Aunque muera, promete volver.
El amor siempre triunfa:
Es la luz en la catacumba;
Es victoria sobre la tumba;
Resucita con gloria y poder.
[interludio instrumental]
Bienaventurados son
Los que creen y se visten de valor,
Los que luchan por la paz con fervor.
Bienaventurados son
Los que nunca se rinden al temor,
Los que marchan con la antorcha del amor.
El amor permanece;
El amor no perece;
Donde hay fe alborece.
Aunque muera, promete volver.
El amor siempre triunfa:
Es la luz en la catacumba;
Es victoria sobre la tumba;
Resucita con gloria y poder.
© 2014 David Acosta Perez