Falta un poco para la Navidad, pero aun estoy meditando en la grandeza de la encarnación del Salvador...
La aurora bendita se aproxima;
Desarmará la noche que nos encierra.
El cielo se alegra y se arrima
A la fragancia sabrosa de la tierra.
Al ponerse se arrebata la luna;
Acaricia con su luz al Infinito.
Entre las estrellas, hoy resalta una
Que se acerca para ver al niñito.
Hoy el alba espanta la oscuridad;
Se manifiesta y resplandece la luz.
Disipa las tinieblas con autoridad
El Verbo de Dios, el Salvador, Cristo Jesús.
¿De donde has descendido, pequeñito?
Fragil e humilde, gurgujeando ahora;
Crecerás y nos salvarás, Rey bendito.
Mientras tanto tu madre te atesora.
© 2019 David Acosta Perez
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